“¿Cuál es la necesidad especial de una Organización que lleve Mi Nombre?”

Centros Sathya Sai
“Antes de que emprendan la tarea de establecerlos y manejarlos deben estar concientes del por qué y para qué, más que del cómo y del cuándo.
El único objeto de los Centros de Servicio Sathya Sai, el aliento vital que los hace florecer, es la conciencia de la unidad de todos como Uno.
Los Centros Sathya Sai son construidos sobre el amor, florecen por el amor y se expanden por el amor. Ninguna otra emoción o actitud puede tener lugar allí. La Divinidad es el imán, la humanidad es el hierro. El amor es la fuerza que los une. La intranquilidad que aqueja al hombre debe desaparecer; él debe alcanzar paz interna profunda; es la meta de las instituciones iniciadas por mí. Sírvanme y sírvanse a sí mismos siendo veraces, amorosos y activos y ejemplos de la verdad, el amor y el servicio a los demás. Algunas personas se quejan de que las unidades de esta organización están surgiendo demasiado lentamente. Para que un niño llegue a la edad adulta lleva muchos años; para que una flor se desarrolle en una fruta llena de dulce jugo, toma mucho tiempo. Tengan paciencia y fe firme. No empiecen con despliegues y gritos para después caer llenos de antagonismos y debilidades. Tampoco deben imitar a otras instituciones u hombres y tratar de lograr lo que ellos han hecho en sus lugares. La inspiración y los canales por los cuales esa inspiración debe ser usada deben surgir de sus propios corazones… oren por guía y se les dará instrucción. Yo busco la calidad del esfuerzo espiritual, no la cantidad. Penetro en el corazón y examino el motivo que impulsó la emoción, el sentimiento que conformó el esfuerzo.
Primero ayúdense a ustedes mismos, luego sirvan a otros. Esta es la más alta forma de autoayuda, pues los lleva a Dios y serán un buen ejemplo para otros.
La gente que adora al mismo Dios, al mismo nombre y la misma forma, debe ser feliz en su propia compañía; todos deben cooperar en el programa de todos.
En algunos lugares la adoración la hacen personas a quienes se les paga por ello, y esto se hace también en algunas casas. Ahora bien, ¿cómo puede tener devoción una persona sólo porque ustedes le pagan unas monedas? No pido que se reciten elaborados mantras o se hagan complicados rituales; es suficiente si adoran a Dios en su mente o lo llaman una vez con todo su corazón.”

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